Haya Paz
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- Temporada 1
Dos nuevos casos para Sonia González en los que mediará para encontrar una solución al problema. MADRE MARCHOSA En Seseña, Anunciación Ramos, "Nunci", de 74 años, vive su segunda juventud a tope: monólogos, salidas sin horario y cero preocupaciones. El problema es que su hija Rocío, de 40, no comparte esa filosofía: organizada y siempre alerta, ha asumido sin querer el papel de madre, controlando horarios y echando broncas a quien le dio la vida. Cada salida nocturna de Nunci sin avisar es un disgusto para Rocío; cada control de Rocío es, para Nunci, sentirse tratada como una niña. Entre reproches, carcajadas y motes cariñosos como "abulescente" y "detective privado", madre e hija protagonizan un choque de roles invertido que esconde, debajo del caos, un cariño imposible de romper. PELEA POR IA Raúl y Anthony eran amigos inseparables, hasta que un rumor lanzado por la mejor amiga de la exnovia de Anthony lo cambió todo: la acusación de que Raúl se habría liado con ella. Anthony, convencido por conversaciones y actitudes que interpretó como sospechosas, rompió con su pareja y, peor aún, dejó de confiar en su amigo de toda la vida. Sin embargo, tiempo después, Anthony descubrió que lo que él creía que eran pruebas, era material creado con inteligencia artificial. Un ejemplo de cómo las nuevas tecnologías, mal usadas, pueden crear tensión y romper amistades de toda la vida.
Sonia González se pone manos a la obra para resolver dos conflictos que llegan al programa Haya Paz de Castilla-La Mancha Media. 1. Suenan las campanas Durante cientos de años, las campanas de la pequeña iglesia de Córcoles han sonado las 24 horas del día. Nadie se quejó nunca. Hasta ahora, que un nuevo vecino ha llegado al pueblo y ha conseguido que la iglesia deje de tañer las campanas durante la noche. ¿El motivo? Este nuevo vecino se quejaba de que no podía dormir. Ahora, él sí puede descansar. Pero los vecinos de toda la vida del pueblo se quejan de que, por su culpa, han perdido algo muy suyo. ¿Puede un recién llegado cambiar la tradición de un pueblo? 2. Amistades peligrosas Francisco y Rocío eran íntimos amigos… hasta que un día, su amistad, se rompió. ¿Por qué? Porque Francisco habló mal de Rocío a sus espaldas: la puso de vuelta y media con otra amiga común. Rocío se enteró, y bloqueó a Francisco en el wasap, y en la vida real. Ahora, varios años después, Francisco, arrepentido, quiere recobrar su amistad con Rocío. Aunque no acaba de reconocer que obró mal, sino que dice que la culpa es de la otra amiga, “que se chivó como un mal bicho…” ¿Reconocerá Francisco su error y se reconciliará con Rocío?
Llegan a Sonia González dos nuevos conflictos en los que tendrá que escuchar, mediar y encontrar una solución. ESTA CASA ES UNA RUINA Feli compró su primera casa en Mota del Cuervo con un sueño sencillo: dejar de pagar alquiler. Pero al contratar a Miguel Ángel, un albañil recomendado, ese sueño se convirtió en una pesadilla de más de 15.000 € entregados en adelantos y materiales que nunca llegaron a buen puerto. La obra quedó a medias, la casa peor que antes, y el albañil desaparecía entre excusas y chantajes emocionales. Al menos, según su versión. Porque, según Miguel Ángel, la historia es muy diferente. ¿Quién tiene razón? MADRE MOCHILERA Tras jubilarse, Rosa cambió la rutina por una mochila y los planes fijos por el Camino de Santiago, descubriendo una libertad que ya no quiso soltar. Desde entonces ha recorrido sola más de 50 países, y lugares como Irán, Jordania o Perú. Pero cada viaje es también una fuente de angustia para su hijo Jorge, que no logra quitarse el miedo a que algo le pase tan lejos de casa. Entre la necesidad de Rosa de seguir explorando el mundo y la urgencia de Jorge por protegerla, madre e hijo se enfrentan a una pregunta sin respuesta fácil: ¿hasta dónde hay que dejar volar a quien quieres?
AGRESIÓN FÚTBOL Lo que debía ser un partido más entre el C.D. Pedroñeras y el C.D. Illescas terminó con Diego Ortellado en el suelo, golpeado por la espalda por un aficionado al salir del campo. Diego solo intentaba evitar que aquel hombre lanzara una lata contra un compañero; recibió un puñetazo que lo dejó desorientado y bajo atención médica. El agresor huyó sin que las cámaras del recinto lograran identificarlo. Rodrigo, director general del Illescas, quiere pedirle perdón personalmente a Diego, para que esto no se vuelva a repetir… MIGUELITOS En La Roda, Albacete, nació en los años 60 un dulce que se convertiría en leyenda: el Miguelito, fruto de la imaginación de Manuel Blanco y bautizado con el nombre de un amigo que no pudo resistirse a probarlo. Hoy, dos visiones se disputan su legado. Juan José Fernández, su primer aprendiz, defiende la receta original a fuego lento: masa artesanal, glaseado a mano, pieza a pieza, como un acto de fe hacia la tradición. Frente a él, Gabriel Gallego apuesta por la innovación y la escala, sin perder la esencia del producto. Entre el oficio que se resiste a morir y el negocio que mira al futuro, el Miguelito se convierte en el campo de batalla perfecto entre la nostalgia y la ambición.
En Torrijos, cientos de gatos comunitarios campan por las calles, fruto de años de colonias sin control. Ahora, asociaciones como Amigos de los Gatos o Protectora Estrella han puesto en marcha el método CER para esterilizar y ordenar estas colonias sin desplazar a los animales. Pero para vecinos como Ismael, la convivencia diaria con los gatos junto a sus casas significa malos olores y molestias que reclaman solución inmediata, incluso su reubicación. Entre cuidadores voluntarios y normas de alimentación, Torrijos se convierte en el escenario de un dilema con bigotes: ¿proteger a los animales o proteger la tranquilidad del vecindario? Tras décadas de trabajos precarios en el campo y la construcción, Alfredo Madrigal y José Rojo Ruiz llegaron a la vejez con algo en común: la soledad y una pensión que no daba para una vivienda propia. José llegó incluso a vivir en una caseta sin luz ni agua tras quedarse solo. Hoy comparten piso en Ciudad Real, junto a otros dos compañeros, gracias a "Hogares con Vida", un proyecto que les ha devuelto algo más que un techo: una familia elegida. Pero Alfredo es un maniático de la limpieza, mientras que José no pasa ni un trapo. Por el contrario, José se ocupa del huerto común, mientras que Alfredo dice que eso no es para él… ¿conseguirán llegar a un acuerdo para compartir piso en paz?